Cuando
te conocí, no eras más que una persona infantil, rebelde, que estaba adaptándose
a un nuevo cambio en su vida, un cambio que supiste llevar con bastante
facilidad, como si estuvieras acostumbrada a todo esto. Me deslumbraste, eras
parte de otra realidad, una energía que nunca antes había conocido, una persona
que nunca había tratado. ¿si considero que eras una especie única? Lo sigo
pensando. Me costó tanto entrar en tu vida, creó que nunca me había rebajado
tanto, pero valió la pena intentarlo. Me hiciste pasarlo mal, eras tan dura
conmigo, una piedra golpeando en un débil papel en blanco sin historia que
rellenar. Pero te transformaste en bolígrafo, y escribiste en ese folio. Tus palabras
quizás no sean las más importantes, las más destacables, pero sin duda, se han
escrito con tinta resistible al tiempo y al dolor, porque siempre vas a estar
ahí, o al menos, se que siempre saldrá de mí estar ahí para quererte. Te haces
de querer, y es algo que no controlas, pero es algo que conoces. Te haces la
tonta tantas veces que llego a pensar que a veces lo eres.
Cuando
ríes, haces cambiar el ritmo de las cosas, todo parece detenerse, en ese
instante en el que tu sonrisa infantil y contagiosa se expande dentro de
nosotros provocando que nuestro organismo te obedezca, que olvidemos de que estábamos
hablando y simplemente riamos contigo u observemos tu momento de felicidad.
Cuando
lloras, no es tristeza lo que uno siente, ni compasión. ¿Cómo es posible que al
ver a una persona triste y llorando, sonrías?
Pues esa sensación solo la provocas tú. Y no veas que sentimiento más
bueno, porque me permite ayudarte, me permite quererte y consolarte desde la
alegría, que creo que te ayuda mucho más que abrazarte desde la tristeza
empática.
Y en
definitiva, cuando estás conmigo, me haces sentir afortunado, de poder ser
parte de tu historia, de que cuando le cuentes tus hazañas, tus momentos
felices y trágicos a alguien, yo apareceré, al igual que tú apareces en los
míos. Ahora eres feliz, y vienen tiempos difíciles también, pero ya siento que
no debo decirte nunca más “estoy aquí para lo que haga falta”, eso es algo que
tienes grabado en la memoria para ahora y para cualquier momento de tu especial
y particular existencia.
Te quiero, Bea J