domingo, 25 de noviembre de 2012
¿Dónde estamos?
¿En que punto cardinal nos encontramos? Es difícil calcularlo si tú estás en el Norte y yo no sé donde estoy. Eres como el humo de mi último cigarrillo, imprevisible, siempre yendo hacía donde más daño me haces. Soy como un vuelo adelantado hacía tus abrazos, nunca llego a tiempo. Me pierdo lo mejor de ti por estar en la sombra de lo que tendría que ser. Somos una playa desierta, acudes a mí cuando la fuerza del mar te obliga pero te vas en cuanto tienes oportunidad. Soy un poeta que escribe sin nombres y sin firma. Nunca seré lo que quieres que sea, no me voy a convertir en lo que tengo que ser. Nos separan los kilómetros de una distancia que no se escribe en papel. Hay gritos sin eco que retumban en nuestra relación. Lagunas de memoria de los momentos que nos quisimos. No sé donde estoy y no tengo ni idea de por donde empezar a buscarte. El tiempo nos da la juventud, y nosotros nos frenamos creyendo que hay otras oportunidades. Nada perdura hasta el futuro si se ha construido con pajas mentales. Somos una foto tomada un día cualquiera y guardada en esa caja de zapatos para los recuerdos. Eres tú, soy tú. Somos nada.
Hermano en la distancia.
Entramos juntos, desde el primer momento rallaste el flujo del tiempo con tu buen humor. Fuiste brillante en ese momento y lo eres ahora. Cuando te vi , deseé acercarme a ti, ser parte de tu mundo y casi lo consigo. No pudo ser, no estaba previsto en los planes de vete tu a saber que entidad superior. Nos queremos en la distancia, pero nos queremos. Es puro, lo sé. Nunca me engañarías. Desde el primer momento me dijiste que lo hacía todo mal. Cantar, mi manera de actuar. Pero nunca tuviste reparos en apoyarme con no rendirme jamás. Sé que querías que a día de hoy estuviera aquí contigo, en el mismo punto del camino. Me voy acercando a ti, ¿has sido mi meta sabes? Tenía que alcanzarte hasta superarte. Cuando admiras a alguien con tanta determinación como lo hago yo,deseas que te reconozca como si igual. Siempre he mencionado que eres mi hermano mayor, despierto en ti un instinto de protección cada vez más frágil. Me estás dejando volar solo y te lo agradezco, pero nunca quiero renunciar a un abrazo tuyo cuando ya no pueda más. No somos los mejores amigos, no somos ni siquiera amigos frecuentes. He llorado tanto por eso ¿sabes? Por no poder cerrar ese círculo que tienes. Debo verte desde el banquillo. Pero aunque no sea el más cercano ni el más intenso. Soy el imborrable chiquitín que se quedará reflejado en tu retina daltónica, y tú serás para mí, mi hermano mayor, mi ejemplo a seguir, el rival al que más quiero y admiro. Un muro de carga que sostiene lo que soy dentro de esta escuela y dentro de mi vida teatral. Te debo tanto que de ser consciente te abrumarías. La lucha aún no ha acabado y aunque abandonemos el cuartel , estoy tranquilo ya que pasen los años que pasen, cuando vuelva a verte será como si nunca hubiéramos crecido. Te quiere, tu hermanito pequeño. Tu morsa ;).
sábado, 17 de noviembre de 2012
Soñar que vivo y amo.
Quien guía mis pasos sabrá mejor que yo que no estoy preparado para saltar aún. Es tan impactante tu belleza que me pregunto si es ahí donde se esconde el Sol cada noche. Puede ser una impresión, un simple momento fugaz de ardiente deseo shakesperiano. Me pregunto si con el paso de los días dejaré de imaginarte viniendo a mí como acude la primavera en socorro del invierno. Es curioso que me despierte y no pueda recordarte, quizás porque para recordar has debido dejar de pensar por un instante en una persona. Ese no es mi caso. Estoy enamorado ,sí, como esas bobas películas americanas sobre amor. Sigo odiándolas, esta vez porque no las cumplo en mi realidad. Pasan los días y no vuelvo a verte ¿en qué día vivo? Ni siquiera sé si vivo. No soy consciente de la vida si no asomas a tu ventana. Tan cerca, tan imposible. ¿Nunca me faltará sal para ir a pedirte? No tengo sal, no tengo tomates ni atún, pero no es eso lo que me frena. Es mi miedo, mi latente temor a perder la ensoñación, a desvirtuar mi realidad onírica. Si lo nuestro fuera tan real como en mi cabeza, los gobiernos nos pedirían que acabara. El mundo no está preparado para algo tan potente, tan puro y tan letal que arrasaría vicios y corrupciones con solo un beso. Es por eso que solo me dejan soñarte. Espero que lo entiendas. Pero si tuviera la oportunidad de hablarte, te diría que eres la nube blanca de un día de lluvia. Que no hay colores registrados ni artistas que puedan retratar el brillo de tu piel, y que no importa cuan viejo me vuelva o cuan lejos te lleve el injusto destino. Siempre podré volar a tu lado en un suspiro etéreo de nostalgia, recordando que no pudimos amarnos, pero que siempre quise probar tu brillo de labios. Incluso en mi profunda realidad no soy capaz de admitir que simplemente soy un adolescente incapaz de luchar por lo que quiere por el miedo (o certeza) de que me hará daño tanta luz en un alma tan sombría como lo es la mía. Solo queda esperar en tu ventana a seguir alimentando mi patética vida con sueños imposibles y causas perdidas.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
