sábado, 17 de noviembre de 2012

Soñar que vivo y amo.

          Quien guía mis pasos sabrá mejor que yo que no estoy preparado para saltar aún. Es tan impactante tu belleza que me pregunto si es ahí donde se esconde el Sol cada noche. Puede ser una impresión, un simple momento fugaz de ardiente deseo shakesperiano. Me pregunto si con el paso de los días dejaré de imaginarte viniendo a mí como acude la primavera en socorro del invierno. Es curioso que me despierte y no pueda recordarte, quizás porque para recordar has debido dejar de pensar por un instante en una persona. Ese no es mi caso. Estoy enamorado ,sí, como esas bobas películas americanas sobre amor. Sigo odiándolas, esta vez porque no las cumplo en mi realidad. Pasan los días y no vuelvo a verte ¿en qué día vivo? Ni siquiera sé si vivo. No soy consciente de la vida si no asomas a tu ventana. Tan cerca, tan imposible. ¿Nunca me faltará sal para ir a pedirte? No tengo sal, no tengo tomates ni atún, pero no es eso lo que me frena. Es mi miedo, mi latente temor a perder la ensoñación, a desvirtuar mi realidad onírica. Si lo nuestro fuera tan real como en mi cabeza, los gobiernos nos pedirían que acabara. El mundo no está preparado para algo tan potente, tan puro y tan letal que arrasaría vicios y corrupciones con solo un beso. Es por eso que solo me dejan soñarte. Espero que lo entiendas. Pero si tuviera la oportunidad de hablarte, te diría que eres la nube blanca de un día de lluvia. Que no hay colores registrados ni artistas que puedan retratar el brillo de tu piel, y que no importa cuan viejo me vuelva o cuan lejos te lleve el injusto destino. Siempre podré volar a tu lado en un suspiro etéreo de nostalgia, recordando que no pudimos amarnos, pero que siempre quise probar tu brillo de labios. Incluso en mi profunda realidad no soy capaz de admitir que simplemente soy un adolescente incapaz de luchar por lo que quiere por el miedo (o certeza) de que me hará daño tanta luz en un alma tan sombría como lo es la mía. Solo queda esperar en tu ventana a seguir alimentando mi patética vida con sueños imposibles y causas perdidas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario