Me prometí a mí mismo que hoy escribiría sobre esta película. Es mi primera publicación como "crítico de cine". Espero estar a la altura de un amateur.
Los miserables un musical que ha cautivado a muchos espectadores en varias partes del mundo, que se ha mantenido en auge en los teatros musicales de Broadway y del West End. Este año el director Tom Hooper se ha atrevido a llevar este musical a la gran pantalla, y creo que ha acertado de lleno. Ha quitado todo el virtuosismo vocal que se aprecia en el musical, donde parece que lo más importante es la voz, el lirismo de las notas y el empaste y afinación de las notas. Si esperas ver esto en la película, te aviso que te va a defraudar. Sin embargo, una mayor y mejor percepción se ha conseguido con este estilo, donde la parte cantada, aunque abundante, no te sacaba de la emoción del personaje.
Sobre el tema a tratar, estaba muy bien diferenciado. El drama, drama del bueno y la comedia, te sacaba siempre una sonrisa. Los varones Thenardier (interpretados por Sacha Baron Cohen y Helena Bonham Carter) te hacían relajar los músculos con sus pequeñas pero grandes intervenciones, sin destrozar, por otra parte, el dramatismo de la historia.
Pero no todo son rosas, en mi opinión, para esta película. Russel Crown no consiguió transmitirme la personalidad y los pensamientos de su personaje, Javert, un policía debatido siempre entre el deber, el honor y la realidad. Vocalmente bien, pero creo que no era un personaje apropiado para él, al igual que Aaron Tveit (Enjolras), vocalmente muy destacado, pero no era lo que yo me esperaba de un lider de revolución, faltaba energía. Samantha Barks, finalista del concurso americano " I'd Do Anything" y Eponine en el 25 Aniversario del musical "Les miserables", demostró que el cine también puede ser lo suyo. Cargada de emoción y de humanidad, entonó el famoso "On my own" que hizo a mi piel erizarse.
Por parte de los enamorados, Amanda Seyfried (Cosette) elaboró un papel más bien secundario, pero encantador. Dentro de la línea del personaje, ella estaba ahí para cantar y enamorarse, no tenía otra función y clavó lo que debía hacer. Eddie Redmayne (Marius) he de admitir que no me gustó mucho al principio, pero conforme iba pasando la película, iba esbozando una sonrisa cada vez que lo veía aparecer. La inocencia de un niño que ha debe luchar por su ideal pero a la vez soportar el dolor de no estar con su amada se reflejó en su cara y en sus ojos. En el momento "Empty chairs and empty tables" su dolor era tal que me sacó unas lágrimas, cuando yo personalmente tengo tan atragantada esa canción que pensé que iba a pasar sin pena ni gloria para mí.
Y ahora pasemos a los dos protagonistas de la historia los verdaderos personajes que se te clavan y no se van. Anne Hathaway (Fantine) merece un Óscar lo digo así de claro. Como emocionaba, como cantaba y como supo expresar todo el dolor que debe sentir una madre al luchar por su hija pequeña a la que no puede ni ver, al ser repudiada y humillada por todos y sentirse sola en este mundo. La canción "i dreamed a dream" le dio cien patadas a todas las versiones que he escuchado. Comprendí que no por estar mejor afinada es mejor. El sentimiento, el dolor, la añoranza, todo eso transmitía la actriz con cada una de esas notas.
Hugh Jackman (Jean Valjean) vivió un cambio durante toda la película (y también personal, el actor quiso pasar por esa hambruna que pasaba el personaje). Al principio lo ves como un muerto en vida, luego más bien colocado y estable, y poco a poco ves como el peso del tiempo y el dolor de huir de un pasado lo envejece hasta el punto de parecer un espectro. Vocalmente no tengo nada que añadir, supo como dar el toque a cada uno de sus momentos, y que canciones merecían más impulso vocal o actoral.
El estilo de la película es también algo que me gratificó bastante. Muy simple, sencillo, nada espectacular. Unos escenarios de alucine eso sí. Pero las canciones, los momentos de soliloquio del personaje era algo muy sencillo, todo dependía del actor, no tenía ayuda externa de escenografía o de acciones paralelas. Un primer plano que permitía captar toda la emoción que desprendía el actor o la actriz y que te embaucaba en esos sentimientos. Normal que al final de la película más de una persona saliera llorando.
Termino dando mi enhorabuena a este gran trabajo , que se ha ganado con honores los rumores de que podía ser una de las películas del año.


