domingo, 30 de diciembre de 2012

Les miserables



Me prometí a mí mismo que hoy escribiría sobre esta película. Es mi primera publicación como "crítico de cine". Espero estar a la altura de un amateur.
      Los miserables  un musical que ha cautivado a muchos espectadores en varias partes del mundo, que se ha mantenido en auge en los teatros musicales de Broadway y del West End. Este año el director Tom Hooper se ha atrevido a llevar este musical a la gran pantalla, y creo que ha acertado de lleno. Ha quitado todo el virtuosismo vocal que se aprecia en el musical, donde parece que lo más importante es la voz, el lirismo de las notas y el empaste y afinación de las notas. Si esperas ver esto en la película, te aviso que te va  a defraudar. Sin embargo, una mayor y mejor percepción se ha conseguido con este estilo, donde la parte cantada, aunque abundante, no te sacaba de la emoción del personaje.
      Sobre el tema a tratar, estaba muy bien diferenciado. El drama, drama del bueno y la comedia, te sacaba siempre una sonrisa. Los varones Thenardier (interpretados por Sacha Baron Cohen y Helena Bonham Carter) te hacían relajar los músculos con sus pequeñas pero grandes intervenciones, sin destrozar, por otra parte, el dramatismo de la historia.
      Pero no todo son rosas, en mi opinión, para esta película. Russel Crown no consiguió transmitirme la personalidad y los pensamientos de su personaje, Javert, un policía debatido siempre entre el deber, el honor y la realidad. Vocalmente bien, pero creo que no era un personaje apropiado para él, al igual que Aaron Tveit (Enjolras), vocalmente muy destacado, pero no era lo que yo me esperaba de un lider de revolución, faltaba energía. Samantha Barks, finalista del concurso americano " I'd Do Anything" y Eponine en el 25 Aniversario del musical "Les miserables", demostró que el cine también puede ser lo suyo. Cargada de emoción y de humanidad, entonó el famoso "On my own" que hizo a mi piel erizarse. 
     Por parte de los enamorados, Amanda Seyfried (Cosette) elaboró un papel más bien secundario, pero encantador. Dentro de la línea del personaje, ella estaba ahí para cantar y enamorarse, no tenía otra función y clavó lo que debía hacer. Eddie Redmayne (Marius) he de admitir que no me gustó mucho al principio, pero conforme iba pasando la película, iba esbozando una sonrisa cada vez que lo veía aparecer. La inocencia de un niño que ha debe luchar por su ideal pero a la vez soportar el dolor de no estar con su amada se reflejó en su cara y en sus ojos. En el momento "Empty chairs and empty tables" su dolor era tal que me sacó unas lágrimas, cuando yo personalmente tengo tan atragantada esa canción que pensé que iba a pasar sin pena ni gloria para mí.
    Y ahora pasemos a los dos protagonistas de la historia  los verdaderos personajes que se te clavan y no se van. Anne Hathaway (Fantine) merece un Óscar lo digo así de claro. Como emocionaba, como cantaba y como supo expresar todo el dolor que debe sentir una madre al luchar por su hija pequeña a la que no puede ni ver, al ser repudiada y humillada por todos y sentirse sola en este mundo. La canción "i dreamed a dream" le dio cien patadas a todas las versiones que he escuchado. Comprendí que no por estar mejor afinada es mejor. El sentimiento, el dolor, la añoranza, todo eso transmitía la actriz con cada una de esas notas.
Hugh Jackman (Jean Valjean) vivió un cambio durante toda la película (y también personal, el actor quiso pasar por esa hambruna que pasaba el personaje). Al principio lo ves como un muerto en vida, luego más bien colocado y estable, y poco a poco ves como el peso del tiempo y el dolor de huir de un pasado lo envejece hasta el punto de parecer un espectro. Vocalmente no tengo nada que añadir, supo como dar el toque a cada uno de sus momentos, y que canciones merecían más impulso vocal o actoral.
   El estilo de la película es también algo que me gratificó bastante. Muy simple, sencillo, nada espectacular. Unos escenarios de alucine eso sí. Pero las canciones, los momentos de soliloquio del personaje era algo muy sencillo, todo dependía del actor, no tenía ayuda externa de escenografía o de acciones paralelas. Un primer plano que permitía captar toda la emoción que desprendía el actor o la actriz y que te embaucaba en esos sentimientos. Normal que al final de la película más de una persona saliera llorando. 
   Termino dando mi enhorabuena a este gran trabajo , que se ha ganado con honores los rumores de que podía ser una de las películas del año. 


















jueves, 20 de diciembre de 2012

Poesía

A un metro entre la inocencia y la perspicacia, solo un paso entre lo tierno y lo fiero. Suficientemente inteligente para ser bueno, y suficientemente bueno como para no ser tonto. La dulzura de un rostro que tras él hay un universo creado únicamente por su único habitante. La esperanza de un mañana mejor, el tesón suficiente para levantar un país y mi moral. La verdad en sus labios y la claridad en su mirada. Manías que adoras y gestos que no olvidas, una risa que marca y una alegría que contagia. Todo eso lo abarca al que destino esta carta. Por su endereza inamovible y su sensibilidad de artista, porque podría ser lo que quisiera pero ha elegido ser quien es. Por admirarte y por quererte, espero que siempre pueda decir: "hasta que vuelva a verte".

domingo, 16 de diciembre de 2012

                                                                                                             Hoy he unido fuerzas para decirlo:
No a las mañanas de verano despertando con líneas que no dibujan nada en mi cama. No a esa caja de rotuladores que no tienen el color de tu piel para colorear. No a los correos basura que me llegan,  pensando que eres tú. No al sabor amargo de un café que no se prepararme. No a las tostadas que siempre se me hacen muchas y que no tengo con quien terminar. Diré que no a las fotos que poco a poco han trazado una ruta de dos. No a Madrid, no a Barcelona y no a cualquier lugar que haya visitado de tu mano. No a mis bromas sin sentido que ahora se pierden sin tu risa para darles eco. No a las aburridas y problemáticas comidas familiares sin un compañero en la mesa. No al reírme del mundo si no te ríes conmigo. No a las nubes que hacían siluetas de aquello que nos hacía felices. No a las bodas que no podré tener. No a la casa que tanto cariño íbamos a dedicarle. No a la vida sin ti. Renuncio a los sueños que construiste para mí, porque yo no sé como llevarlos a cabo. Eras mi manual de supervivencia, mi guía, mi linterna que brillaba con los destellos del sol. Eras el motivo por el cual sabía que aun existía. Y ahora, eso se ha consumido en un no.

miércoles, 12 de diciembre de 2012

Miradas con dos de azúcar.

   Se me quedó mirando. Lo juro, no me lo he inventado, esta vez es real. Sus ojos no tenían otra dirección más que la de los míos, y fue tan impactante, violento y deseado que me lamento de no haberlo aprovechado bien. Justo después de eso, ella se levantó, pagó su café y se marchó.
   De repente me puse de pie, bueno, yo no, yo no tenía autoridad ninguna sobre mi cuerpo en ese momento, andó solo, pero le doy las gracias, tuvo más valor que yo mismo. Pagué mi té y fui tras ella, para no perderla, para recordarla una vez más, para aclarar la duda de si la echaría de menos o no cuando no la viera de casualidad nuevamente por la calle. ¿Dónde estaba? Se perdió la chispa entre miles de faldas y camisas, tantos colores nublando el uno al otro y creando una gama gris imposible de dispersar. Intento no olvidar el nombre de la cafetería a la que he acudido, en la que nos hemos mirado y, sé que piensas igual, nos hemos conocido. Tú no me buscarás, lo sé. Eres de esas chicas que quieren tomar las riendas de su vida y no sentirse sumisa al amor de un hombre. Eres de esas mujeres que revuelven el equilibrio de mis órganos echando tu cabello a un lado. A través de ti he visto mi futuro reflejado en ese cartel de café de oferta. Volveré cada día hasta que decida que es momento de recuperar la cordura. Así que, vuélveme loco una última vez, porque será la primera.