martes, 5 de febrero de 2013

Mi vil esposa

 Como un matrimonio. Las tres palabras que nos definen. Quizás para ser más específicos, un matrimonio que se quiere aún. Partes de la premisa de que siempre queremos hacer cosas juntos, siempre que podamos y que no altere lo que somos: Una hippie y un homosexual. y eso queridos señores tiene distintos puntos de vista en algunos países. Cuando uno sale sin el otro, no nos importa. Nos dejamos libres para que nos unan lazos y no cadenas. Respiramos el entorno de mi otro yo, absorbiendo su cultura, sus olores y sus consecuencias.
    Nos leemos las mentes. Sí, hemos desarrollado ese increíble poder. Es realmente útil, nos ayuda a ahorrar saliva para después gastar el doble proclamando nuestros ideales y visiones del mundo y su abstracta creación. Yo terminó sus planteamientos y ella los míos. La sensación en indescriptible, es como un salto al futuro y sonríes susurrando: "ella estará allí".
   Nos encanta enseñarnos. Tenemos un juego reciente y tonto que consiste en cada vez que nos veamos, darnos datos interesantes que el otro desconocía. Materiales para este juego; ilusión y honestidad. Premios: gana el que más ha aprendido.
   Nos divertimos. Yo la divierto mucho a ella pero porque me he vuelto adicto a la droga de su risa. Ella cree que está fea, pero su sonrisa gris metalizada me da franjas de luz en mi ventana del día a día. Nos reímos como si no hubiera mañana, porque realmente no hay mañana, hasta que no vives el hoy. 
   Ahora le ha dado por comprar regalos juntos. Una prueba más de que somos un matrimonio. De los que aún se quieren. Está en mi familia como una más, todos saben de lo que tenemos, pero ninguno entiende lo que significa de verdad. Significa que cada parte de nuestro cuerpo ,de nuestra personalidad y de nuestro modo de pensar y vivir debían ser exactamente idénticos a los que son ahora, sino no habría sido posible la ecuación que ha dado como resultado pi. Nuestros hijos se conocerán, estoy seguro, y aunque no puedo augurar si se llevarán como nosotros, seremos sus tíos irremediablemente, porque no habrá padrinos ni bautizo.
  La ausencia que te deja cuando se va, la vista panorámica a la ciudad cuando quedas con ella, para prevenir cuando va a llegar. Los impulsos del corazón , la sinceridad en los labios, y la nobleza en la mirada. Si todos estos síntomas los tenéis con alguien, siento arruinaros la fiesta, pero acabáis de encontrar a vuestro mejor amigo/a.