Lo que veo es lo que envidio tener. Los veo a los dos, a todos ellos, y siento celos, un arrebato de furia arde en mi interior sin explicación. ¿Por qué? No puedo exigirles nada, ¿qué más da que ellos sean uña y carne y yo no? ¿Por qué me afecta tanto no tener esa complicidad con ellos si nunca la he experimentado?
Quizás por eso mismo, por no haberlo sentido nunca, es por lo que tengo ese ardor en mi alma cuando los veo reírse, contarse secretos, abrazarse, y decirse cuanto se quieren. Yo no tengo eso con nadie aquí, ¿y por qué ellos sí? tengo asumido que no gusto a la gente, que no tengo ese punto de atractivo personal que hace que la gente se quede a mi lado, parece que los rechazo,sin embargo, yo pretendo todo lo contrario, pero sin ser yo mismo. Me estoy engañando para tener lo que ellos tienen, y no sé hasta que punto vale la pena, yo en mi sincera reflexión, opino que sí.
Debo de admitir que nunca seré como ellos, que siempre se tendrán el uno al otro para todo, pero para ellos no soy más que el pobre chico con problemas que es un buenazo que siempre te lo hace todo, trabajador, contstante, pero para nada talentoso, siempre en segundo lugar, o en tercero, para absolutamente TODO.
Y esa es mi cadena, mi handicap, mi pena... no llegar a ser nunca lo que veo que quiero ser... y no querer ser lo que veo que estoy siendo.
miércoles, 9 de mayo de 2012
domingo, 6 de mayo de 2012
For you... mi little best friend
Hace ya... 9 maravillosos años que nos conocemos... aunque en mi mente resides toda una vida. Quien tenga lo que nosotros tenemos, sabrá de lo que hablo. No es fácil cuidar una amistad tantos años, es realmente duro, o al menos eso pensaba antes. Pero cuando la amistad se convierte en algo más que solo una palabra, se transforma en un sentimiento de necesidad, de apoyo, de fe... entonces cuidarla es lo más fácil del mundo, aunque también lo más frágil. En varias ocasiones hemos pasado por momentos de trágica decisión y podían tener catastróficas consecuencias, pero en verdad, echando la vista atrás, nunca jamás hemos mutado la palabra el uno del otro.
Tú eres mi compañera, esa personita que habita todos los días en mí y aunque no la vea siempre, aunque no hable con ella todos los días por teléfono, no me importa. Ya que mis recuerdos avivan perfectamente su imagen, tan nítida como la realidad, y su voz me retumba en la cabeza cada vez que me río o que estoy pensando en ella. Es complicado demostrar con palabras un sentimiento tan complejo, pero yo quiero intentarlo por una vez, plasmar todas estas emociones conjuntas y obtusas que no se pueden clasificar en algo tan trivial como amistad.
A veces, siento que tú eres la única que me entiende, que ve como soy de verdad, que añora al chico que fui pero que quiere al hombre que soy ahora. La que me riñe cuando no está de acuerdo conmigo, antes casi a diario, ahora con menos frecuencia. Hemos aprendido tanto de la vida, pequeña, que ahora me siento preparado para todo, al igual que tú, hemos sido alumnos de los palos que nos enseña el día a día, las heridas del corazón, que en ambos han anidado y que tardarán en supurar. Sin embargo, no me importa, porque nunca puedo estar solo, no si una pequeña gran mejor amiga permanece junto a mí.
Espero no dejarme nada, y si me lo dejo, te lo demostraré con un beso y un abrazo. Porque no tengo que fingir jamás a tu lado, porque puedo quererte, insultarte, picarme contigo, ponerme cabezón, volverme un chiquillo que tú siempre me lo tolerarás como yo te tolero a ti y solo de ese modo hemos conseguido lo que ahora tenemos, algo que seguro, será irrompible estemos donde estemos, y hagamos lo que hagamos.
Es la ventaja de que seas tan pequeñita, que siempre puedo llevarte conmigo...
Tú eres mi compañera, esa personita que habita todos los días en mí y aunque no la vea siempre, aunque no hable con ella todos los días por teléfono, no me importa. Ya que mis recuerdos avivan perfectamente su imagen, tan nítida como la realidad, y su voz me retumba en la cabeza cada vez que me río o que estoy pensando en ella. Es complicado demostrar con palabras un sentimiento tan complejo, pero yo quiero intentarlo por una vez, plasmar todas estas emociones conjuntas y obtusas que no se pueden clasificar en algo tan trivial como amistad.
A veces, siento que tú eres la única que me entiende, que ve como soy de verdad, que añora al chico que fui pero que quiere al hombre que soy ahora. La que me riñe cuando no está de acuerdo conmigo, antes casi a diario, ahora con menos frecuencia. Hemos aprendido tanto de la vida, pequeña, que ahora me siento preparado para todo, al igual que tú, hemos sido alumnos de los palos que nos enseña el día a día, las heridas del corazón, que en ambos han anidado y que tardarán en supurar. Sin embargo, no me importa, porque nunca puedo estar solo, no si una pequeña gran mejor amiga permanece junto a mí.
Espero no dejarme nada, y si me lo dejo, te lo demostraré con un beso y un abrazo. Porque no tengo que fingir jamás a tu lado, porque puedo quererte, insultarte, picarme contigo, ponerme cabezón, volverme un chiquillo que tú siempre me lo tolerarás como yo te tolero a ti y solo de ese modo hemos conseguido lo que ahora tenemos, algo que seguro, será irrompible estemos donde estemos, y hagamos lo que hagamos.
Es la ventaja de que seas tan pequeñita, que siempre puedo llevarte conmigo...
sábado, 5 de mayo de 2012
Sin embargo...
Sin embargo, pase lo que pase, consigo levantarme una vez más
Sin embargo, pese a que por mi cabeza solo pasan actos tristes, consigo sonreír
Sin embargo, los días pueden resultar catastróficos, pero aún no me han vencido
Y sin embargo, todo esto puedo hacerlo gracias a ti, a que tu me das la fuerza que me falta y adoras mis inseguridades, con tu semblante extingues todo lo malo que hay en mí
Sin embargo, pese a que por mi cabeza solo pasan actos tristes, consigo sonreír
Sin embargo, los días pueden resultar catastróficos, pero aún no me han vencido
Y sin embargo, todo esto puedo hacerlo gracias a ti, a que tu me das la fuerza que me falta y adoras mis inseguridades, con tu semblante extingues todo lo malo que hay en mí
jueves, 3 de mayo de 2012
Mi ansiada voluntad...
Nunca supe muy bien quien era el dueño de mi vida, quien tomo las riendas de mis errores y mis logros. Estaba claro que no era yo el responsable. Desde pequeño, pasé la infancia sin saber que hacer, inmerso en un mundo que los mayores denominaban "cosas de niños", pero que en el fondo, sabía que algo no estaba yendo bien. Mis compañeros soñaban con ser policías, bomberos, ser como su padre, como su tío militar, o su abuelo carpintero. Las chicas soñaban todas con ser maestras, tomando como modelo las profesoras que nos impartían enseñanzas vitales. Yo , sin embargo, jamás me planteé decantarme por nada. El tiempo hizo su efecto y me convertí en un adolescente , medianamente popular, que se hizo famoso no por mi propia voluntad... sino porque necesitaba agradar a los demás y hacerme reconocer para sentirme medianamente querido. No podía atribuirme los logros, en verdad no conseguí ninguno, que todo el mundo se acordará de mi por mi apellido no era siquiera gracias a mi, era gracias al apellido que me legó la familia de mi padre. Por fin se me ocurrió una idea que era solamente mía, quería ser actor, quería dedicarme al mundo de los escenarios, a formar parte de algo que nunca morirá y que siempre se gana el respeto de la gente, algo que hiciera que me reconocieran por mis triunfos propios, sin ayudas de nadie o sin necesidad de hacer por conseguir algo de cariño a cambio. Que gran error pensar que sería distinto, puesto que la carrera fue exactamente igual, agradar , complacer, agasajar...
Sí por un lado, sí por el otro, sí 500 veces, una detrás de la otra. Todo era por ayudar a los otros, ¿y quién me ayudaba a mí? esa pregunta tenía una clara respuesta, pero era tan dolorosa que solo podía almacenarse en mi cabeza, pensando que si no la decía no cobraría tanta fuerza.
Terminé la carrera, con unas notas mediocres, sin destacar, como siempre a lo largo de mi existencia. ¿Cómo algo tan propio y personal como es la vida de cada uno, nunca dependía de mí? No era capaz de tomar las riendas, podía ser miedo a algo que no me había enfrentado nunca ya que desde mi infancia se me adiestró a acatar ordenes y a cubrir marcas. Me fui a vivir a Londres donde conocí al supuesto amor de mi vida, realmente funcionábamos bien, eramos muy tolerantes y serviciales, pero una vez más, mi autosugestiona miento superó las expectativas y me volví frágil de nuevo, dejando que me llevaran una vez más. Ni siquiera fue decisión mía casarme, la tomó él por mí. Yo solo tuve que decir sí una vez más entre tantas. Sí a una nueva casa, sí a una hipoteca. Había algo que me sacaba de toda esa oscuridad incontrolada y era el actuar, el subirme a un escenario, pero con el tiempo ni siquiera eso era puro y cristalino. Al tiempo me enteré de que no me contrataban por mi talento, sino por el talento de mi marido, y su enchufe dentro de las grandes compañías teatrales londinenses.
Es irónico, pero tampoco pude elegir tener cáncer. Parece una abominación querer elegir eso. Pues sí, lo es, pero me dolía más el saber que tampoco tuve opción de decidir si lo quería o no.
Os voy a resumir hasta el fin, hasta el día que mi corazón dejó de latir para jamás volver a tener ningun ritmo musical. Fue un 14 de Junio, tenía una actuación. Ese día fue el día más feliz de mi vida, pude predecir que no me quedaba mucho tiempo en la Tierra, así que decidí hacer lo que durante mucho tiempo creí que era lo que mejor sabía hacer: actuar. Le pedí a mi cuerpo que aguantará un poco más y a mi sangre que circulara por mí el tiempo suficiente como para poder terminar con mi gran monólogo final. Y así fue; "señoras y señores, yo debo marcharme, pero estaré dentro de ustedes siempre que quieran hacerme un diminuto hueco en su memoria". Parece que la obra se escribió para este momento, las palabras no podían haber sido mejor seleccionadas. Me marchó a mi camerino como puedo, y una vez sentado, sé que mi corazón ha cumplido el trato pactado, pero que ya no puede más, necesita descansar. y le brindo esa oportunidad. Apagó las luces y sonrío. Todos los recuerdos malos de mi vida, todos los ratos que pensé que no era dueño de mi vida se esfumaron con el ultimo suspiro. Pude no tener la infancia que yo quisé, la juventud que deseé ni siquiera la carrera laboral tal y como yo la ansiaba, pero por una vez en toda mi vida, pude elegir como seria mi final y eso señores, reemplaza a todo lo malo que me haya ocurrido. Mi ansiada voluntad, aunque efímera, se manifestó al fin, dejando en mi semblante una sonrisa que no se borraría, que se mantendría activa despues de la vida y hasta lo que venga despues.
Sí por un lado, sí por el otro, sí 500 veces, una detrás de la otra. Todo era por ayudar a los otros, ¿y quién me ayudaba a mí? esa pregunta tenía una clara respuesta, pero era tan dolorosa que solo podía almacenarse en mi cabeza, pensando que si no la decía no cobraría tanta fuerza.
Terminé la carrera, con unas notas mediocres, sin destacar, como siempre a lo largo de mi existencia. ¿Cómo algo tan propio y personal como es la vida de cada uno, nunca dependía de mí? No era capaz de tomar las riendas, podía ser miedo a algo que no me había enfrentado nunca ya que desde mi infancia se me adiestró a acatar ordenes y a cubrir marcas. Me fui a vivir a Londres donde conocí al supuesto amor de mi vida, realmente funcionábamos bien, eramos muy tolerantes y serviciales, pero una vez más, mi autosugestiona miento superó las expectativas y me volví frágil de nuevo, dejando que me llevaran una vez más. Ni siquiera fue decisión mía casarme, la tomó él por mí. Yo solo tuve que decir sí una vez más entre tantas. Sí a una nueva casa, sí a una hipoteca. Había algo que me sacaba de toda esa oscuridad incontrolada y era el actuar, el subirme a un escenario, pero con el tiempo ni siquiera eso era puro y cristalino. Al tiempo me enteré de que no me contrataban por mi talento, sino por el talento de mi marido, y su enchufe dentro de las grandes compañías teatrales londinenses.
Es irónico, pero tampoco pude elegir tener cáncer. Parece una abominación querer elegir eso. Pues sí, lo es, pero me dolía más el saber que tampoco tuve opción de decidir si lo quería o no.
Os voy a resumir hasta el fin, hasta el día que mi corazón dejó de latir para jamás volver a tener ningun ritmo musical. Fue un 14 de Junio, tenía una actuación. Ese día fue el día más feliz de mi vida, pude predecir que no me quedaba mucho tiempo en la Tierra, así que decidí hacer lo que durante mucho tiempo creí que era lo que mejor sabía hacer: actuar. Le pedí a mi cuerpo que aguantará un poco más y a mi sangre que circulara por mí el tiempo suficiente como para poder terminar con mi gran monólogo final. Y así fue; "señoras y señores, yo debo marcharme, pero estaré dentro de ustedes siempre que quieran hacerme un diminuto hueco en su memoria". Parece que la obra se escribió para este momento, las palabras no podían haber sido mejor seleccionadas. Me marchó a mi camerino como puedo, y una vez sentado, sé que mi corazón ha cumplido el trato pactado, pero que ya no puede más, necesita descansar. y le brindo esa oportunidad. Apagó las luces y sonrío. Todos los recuerdos malos de mi vida, todos los ratos que pensé que no era dueño de mi vida se esfumaron con el ultimo suspiro. Pude no tener la infancia que yo quisé, la juventud que deseé ni siquiera la carrera laboral tal y como yo la ansiaba, pero por una vez en toda mi vida, pude elegir como seria mi final y eso señores, reemplaza a todo lo malo que me haya ocurrido. Mi ansiada voluntad, aunque efímera, se manifestó al fin, dejando en mi semblante una sonrisa que no se borraría, que se mantendría activa despues de la vida y hasta lo que venga despues.
miércoles, 2 de mayo de 2012
Un mundo que parece de arcoiris...
Era perfecto. Él era perfecto. Solo con mirarme hacía que dentro de mí no existieran órganos, ni músculos ni huesos, todo era un viento, un viento que me congelaba la piel pero que en el fondo era cálido. Sufría taquicardias cuando se acercaba a mí, pero tenía que ser fuerte, disimular y hacerme de rogar. Es lo que dicen. Tenía que poner los cinco sentidos en cada palabra que soltaba. Su actitud de chico malo me caló. No podía resistirme a sus caricias, a sus abrazos, a sus besos. Esos labios que se acercaban a los míos, y en ese momento deseaba que la cera de una vela o una ventisca glacial nos congelara, para poder estar siempre sintiendo sus besos. Cada beso contenía toda una vida, una infancia, una juventud, la madurez, vivir en general. Tuvo una estupenda entrada en mi vida, no puse barreras, no podía hacerme el fuerte, le dejé entrar, le di todas las llaves que necesitaba y le ofrecí lo mas valioso de mi vida: mi integridad.
¿Cómo es posible que esa misma persona hiciera de mi vida un infierno en tan solo nueve meses? No podía explicarmelo, y como aún no le había encontrado solución, seguía perdonándole por todos los errores que a día de hoy no permitiría ni uno. Quizás también porque lo quería y así 6guardaba un atisbo de esperanza, creyendo que él también me amaba a mí, pero a su manera. A dia de hoy no he encontrado la luz que justificara mi ciega esperanza. Creo que valió la pena llorar por él, esperarlo casi 2 años y al fin madurar de golpe. Se que todo lo negro que hay en mí lo ha creado él, pero porque yo se lo he permitido. Al fin de cerrar un capitulo en mi vida, he intentado por todos los medios odiarle, y no he podido sino quererle más.
Él ha sido la primera persona especial que he tenido en mi vida, y aunque por más que he querido, no he conseguido salvar nada de esa relación, siempre tendré en mi memoria aquel día en la playa, nuestras escapadas en las vías del tren, cuando viniste a recogerme al instituto por primera vez... se que nunca leerás esto, y quizás no vuelva a saber de ti en lo que me queda de vida... pero gracias. Gracias por hacer de mis 16 años los mejores que he podido tener, gracias por hacerme comprender como funciona el mundo, porque como tú he encontrado muchos y gracias sobre todo por en un ultimo esfuerzo, devolverme la integridad que te entregué sin pedirte nada a cambio.
¿Cómo es posible que esa misma persona hiciera de mi vida un infierno en tan solo nueve meses? No podía explicarmelo, y como aún no le había encontrado solución, seguía perdonándole por todos los errores que a día de hoy no permitiría ni uno. Quizás también porque lo quería y así 6guardaba un atisbo de esperanza, creyendo que él también me amaba a mí, pero a su manera. A dia de hoy no he encontrado la luz que justificara mi ciega esperanza. Creo que valió la pena llorar por él, esperarlo casi 2 años y al fin madurar de golpe. Se que todo lo negro que hay en mí lo ha creado él, pero porque yo se lo he permitido. Al fin de cerrar un capitulo en mi vida, he intentado por todos los medios odiarle, y no he podido sino quererle más.
Él ha sido la primera persona especial que he tenido en mi vida, y aunque por más que he querido, no he conseguido salvar nada de esa relación, siempre tendré en mi memoria aquel día en la playa, nuestras escapadas en las vías del tren, cuando viniste a recogerme al instituto por primera vez... se que nunca leerás esto, y quizás no vuelva a saber de ti en lo que me queda de vida... pero gracias. Gracias por hacer de mis 16 años los mejores que he podido tener, gracias por hacerme comprender como funciona el mundo, porque como tú he encontrado muchos y gracias sobre todo por en un ultimo esfuerzo, devolverme la integridad que te entregué sin pedirte nada a cambio.
martes, 1 de mayo de 2012
Una frase...
Quieres regresar al momento en que hiciste que tu vida marchara mal, pero lo que te tiene que importar en verdad, es encontrar en el futuro la forma que tienes para ese error enmendar
Suscribirse a:
Entradas (Atom)