miércoles, 2 de mayo de 2012

Un mundo que parece de arcoiris...

Era perfecto. Él era perfecto. Solo con mirarme hacía que dentro de mí no existieran órganos, ni músculos ni huesos, todo era un viento, un viento que me congelaba la piel pero que en el fondo era cálido. Sufría taquicardias cuando se acercaba a mí, pero tenía que ser fuerte, disimular y hacerme de rogar. Es lo que dicen. Tenía que poner los  cinco sentidos en cada palabra que soltaba. Su actitud de chico malo me caló. No podía resistirme a sus caricias, a sus abrazos, a sus besos. Esos labios que se acercaban a los míos, y en ese momento deseaba que la cera de una vela o una ventisca glacial nos congelara, para poder estar siempre sintiendo sus besos. Cada beso contenía toda una vida, una infancia, una juventud, la madurez, vivir en general. Tuvo una estupenda entrada en mi vida, no puse barreras, no podía hacerme el fuerte, le dejé entrar, le di todas las llaves que necesitaba y le ofrecí lo mas valioso de mi vida: mi integridad.
   ¿Cómo es posible que esa misma persona hiciera de mi vida un infierno en tan solo nueve meses? No podía explicarmelo, y como aún no le había encontrado solución, seguía perdonándole por todos los errores que a día de hoy no permitiría ni uno. Quizás también porque lo quería y así 6guardaba un atisbo de esperanza, creyendo que él también me amaba a mí, pero a su manera. A dia de hoy no he encontrado la luz que justificara mi ciega esperanza. Creo que valió la pena llorar por él, esperarlo casi 2 años y al fin madurar de golpe. Se que todo lo negro que hay en mí lo ha creado él, pero porque yo se lo he permitido. Al fin de cerrar un capitulo en mi vida, he intentado por todos los medios odiarle, y no he podido sino quererle más.
Él ha sido la primera persona especial que he tenido en mi vida, y aunque por más que he querido, no he conseguido salvar nada de esa relación, siempre tendré en mi memoria aquel día en la playa, nuestras escapadas en las vías del tren, cuando viniste a recogerme al instituto por primera vez... se que nunca leerás esto, y quizás no vuelva a saber de ti en lo que me queda de vida... pero gracias. Gracias por hacer de mis 16 años los mejores que he podido tener, gracias por hacerme comprender como funciona el mundo, porque como tú he encontrado muchos y gracias sobre todo por en un ultimo esfuerzo, devolverme la integridad que te entregué sin pedirte nada a cambio.

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