miércoles, 6 de marzo de 2013

La casilla central.

Blanco. Nostálgico. Bohemio. Surrealista. Subjetivo. ¿Amor? Ilusiones. Energía. Pérdida de tiempo. 


    Puede ser todo eso, puede no ser absolutamente nada. Puede entrar en ti como el cambio de estación. Lo notas, cambia tu cuerpo, tu mente se prepara para el frío o el calor, pero hasta que tú parte carnal no lo recibe no sabes lo que está pasando. Puede pasar delante de ti y no darte ni cuenta mientras esperas otras señales menos evidentes y más adecuadas al concepto que tienes sobre enamorarse. Puede que nunca esté hecho para amar, no es algo que venga de fábrica, no es que sea una buena o mala educación. Simplemente química. Átomos que merodean en el aire formando besos y abrazos. Un mensaje que para el tiempo o que ocupa espacio en la memoria de tu teléfono. Tú decides. El amor no es obligación. Se presenta ante ti con sus mejores intenciones pero puedes rechazarlo, nadie es vulnerable , todos pueden curarse, aunque tiene un alto precio. Es patético a la vez que cierto que sin una persona a la que amar a tu lado, todo lo demás te parece la mitad de importante de lo que realmente es. Un gran amigo, una gran familia no completa el rosco que te forma, falta siempre la casilla central, esa pieza del puzzle que se pierde al abrir la caja y que puedes encontrarla y excitarte o puedes rendirte y volver a guardar tu vida en la misma caja. Alguien nos programó para no estar solos, pero no para tener pareja. Seguramente la Iglesia o el Corte Inglés se inventó esa última parte.
  No. Es mucho más que eso. El amor es el nivel más difícil del juego, es el reto de todo hombre que ambiciona todo lo bueno de este mundo. ¿Nos hace más desdichados vivir sin alguien a nuestro lado? Nos han dicho que sí, al igual que nos han dicho que vivimos en una democracia o que alguien murió por nuestros pecados. No es algo que podamos comprobar, pero es algo que queremos saber. Buscamos constantemente esa mitad que nos quitaron al nacer y probablemente la encuentres, pero te diré una cosa amigo, no cierres tu vista a lo que tienes delante. Abre tus ojos a ambos lados y verás que la soledad no se cura teniendo sexo acompañado de un "te quiero". Amar es darlo todo y no dejarte nada en el intento. Es sonreír sin pronunciar palabra, es sentirse grande cuando mides 1.68. Es la consciencia de saber que lucharás por esa persona hasta tal punto de atravesar tus miedos, los suyos y los de la sociedad. Eso te lo da el amor, no una pareja. desasociar ambos términos te hará sabio, sensato y libre.