domingo, 16 de diciembre de 2012

                                                                                                             Hoy he unido fuerzas para decirlo:
No a las mañanas de verano despertando con líneas que no dibujan nada en mi cama. No a esa caja de rotuladores que no tienen el color de tu piel para colorear. No a los correos basura que me llegan,  pensando que eres tú. No al sabor amargo de un café que no se prepararme. No a las tostadas que siempre se me hacen muchas y que no tengo con quien terminar. Diré que no a las fotos que poco a poco han trazado una ruta de dos. No a Madrid, no a Barcelona y no a cualquier lugar que haya visitado de tu mano. No a mis bromas sin sentido que ahora se pierden sin tu risa para darles eco. No a las aburridas y problemáticas comidas familiares sin un compañero en la mesa. No al reírme del mundo si no te ríes conmigo. No a las nubes que hacían siluetas de aquello que nos hacía felices. No a las bodas que no podré tener. No a la casa que tanto cariño íbamos a dedicarle. No a la vida sin ti. Renuncio a los sueños que construiste para mí, porque yo no sé como llevarlos a cabo. Eras mi manual de supervivencia, mi guía, mi linterna que brillaba con los destellos del sol. Eras el motivo por el cual sabía que aun existía. Y ahora, eso se ha consumido en un no.

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