domingo, 14 de julio de 2013

Soñando un sueño a fuego

¿Cuándo te he visto? Sé que he tenido que verte alguna vez, porque sino no podría soñarte. ¿En el supermercado?¿en la cola del banco?¿entre barullos de gente y humos de cigarros? No lo recuerdo, te has sumergido hasta mi subconsciente y no quieres salir, prefieres esconderte un poco más y jugar conmigo hasta volverme loco. Eres un rostro onírico y perfecto, pero real, humano. Espero que en tus sueños, tu sueño sea yo. Eres el romance ideal, atrevido, osado, incluso algo maleducado, pero seguro de ti mismo, tan seguro que rompes mis argumentos, mi protocolo y mis buenas maneras. Sacas de mí lo más salvaje, esa parte rebelde que no le importaría montar en tu moto y decirte que te quiero. Sacas de mí lo más tierno, esperanzo inmóvil la chispa de tus dedos al rozar en mi piel erizada. Ese descaro al mirarme hace que piense que no hay nadie más, que nunca lo habrá, que me has escogido a mí cuando ni siquiera participaba en el sorteo. ¿Dónde te habré visto? Estoy empezando a querer dormir, solamente soñar, he conseguido obligarme a soñarte, cada vez es algo distinto, pero siempre se repite lo mismo: me miras. Tu mirada. Esos ojos verdes aniñados llenos de dolor y de superación, de cicatrices que nadie podrá borrar pero que sirven para protegerme. Me miras con deseo, desnudez y cariño. Me fundes con tu cuerpo a la vez que me pides que te salve de cualquier condenación. Me ofreces tu mano, una mano grande y segura, que da camino a un brazo fuerte pero amistoso. Eres violento, eres malhumorado, pero no conmigo. No te gusta perder el tiempo. En mis sueños me dices que no me cuestione la vida, que si me besas, me has besado. Has cambiado lo que soy en el mundo real solo por besarme en un mundo que ni siquiera sé donde está.

No hay comentarios:

Publicar un comentario