jueves, 3 de mayo de 2012

Mi ansiada voluntad...

Nunca supe muy bien quien era el dueño de mi vida, quien tomo las riendas de mis errores y mis logros. Estaba claro que no era yo el responsable. Desde pequeño, pasé la infancia sin saber que hacer, inmerso en un mundo que los mayores denominaban "cosas de niños", pero que en el fondo, sabía que algo no estaba yendo bien. Mis compañeros soñaban con ser policías, bomberos, ser como su padre, como su tío militar, o su abuelo carpintero. Las chicas soñaban todas con ser maestras, tomando como modelo las profesoras que nos impartían enseñanzas vitales. Yo , sin embargo, jamás me planteé decantarme por nada. El tiempo hizo su efecto y me convertí en un adolescente , medianamente popular, que se hizo famoso no por mi propia voluntad... sino porque necesitaba agradar a los demás y hacerme reconocer para sentirme medianamente querido. No podía atribuirme los logros, en verdad no conseguí ninguno, que todo el mundo se acordará de mi por mi apellido no era siquiera gracias a mi, era gracias al apellido que me legó la familia de mi padre. Por fin se me ocurrió una idea que era solamente mía, quería ser actor, quería dedicarme al mundo de los escenarios, a formar parte de algo que nunca morirá y que siempre se gana el respeto de la gente, algo que hiciera que me reconocieran por mis triunfos propios, sin ayudas de nadie o sin necesidad de hacer por conseguir algo de cariño a cambio. Que gran error pensar que sería distinto, puesto que la carrera fue exactamente igual, agradar , complacer, agasajar...
       Sí por un lado, sí por el otro, sí 500 veces, una detrás de la otra. Todo era por ayudar a los otros, ¿y quién me ayudaba a mí? esa pregunta tenía una clara respuesta, pero era tan dolorosa que solo podía almacenarse en mi cabeza, pensando que si no la decía no cobraría tanta fuerza.
      Terminé la carrera, con unas notas mediocres, sin destacar, como siempre a lo largo de mi existencia. ¿Cómo algo tan propio y personal como es la vida de cada uno, nunca dependía de mí? No era capaz de tomar las riendas, podía ser miedo a algo que no me había enfrentado nunca ya que desde mi infancia se me adiestró a acatar ordenes y a cubrir marcas. Me fui a vivir a Londres donde conocí al supuesto amor de mi vida, realmente funcionábamos bien, eramos muy tolerantes y serviciales, pero una vez más, mi autosugestiona miento superó las expectativas y me volví frágil de nuevo, dejando que me llevaran una vez más. Ni siquiera fue decisión mía casarme, la tomó él por mí. Yo solo tuve que decir sí una vez más entre tantas. Sí a una nueva casa, sí a una hipoteca. Había algo que me sacaba de toda esa oscuridad incontrolada y era el actuar, el subirme a un escenario, pero con el tiempo ni siquiera eso era puro y cristalino. Al tiempo me enteré de que no me contrataban por mi talento, sino por el talento de mi marido, y su enchufe dentro de las grandes compañías teatrales londinenses.
    Es irónico, pero tampoco pude elegir tener cáncer. Parece una abominación querer elegir eso. Pues sí, lo es, pero me dolía más el saber que tampoco tuve opción de decidir si lo quería o no.
    Os voy a resumir hasta el fin, hasta el día que mi corazón dejó de latir para jamás volver a tener ningun ritmo musical. Fue un 14 de Junio, tenía una actuación. Ese día fue el día más feliz de mi vida, pude predecir que no me quedaba mucho tiempo en la Tierra, así que decidí hacer lo que durante mucho tiempo creí que era lo que mejor sabía hacer: actuar. Le pedí a mi cuerpo que aguantará un poco más y a mi sangre que circulara por mí el tiempo suficiente como para poder terminar con mi gran monólogo final. Y así fue; "señoras y señores, yo debo marcharme, pero estaré dentro de ustedes siempre que quieran hacerme un diminuto hueco en su memoria". Parece que la obra se escribió para este momento, las palabras no podían haber sido mejor seleccionadas. Me marchó a mi camerino como puedo, y una vez sentado, sé que mi corazón ha cumplido el trato pactado, pero que ya no puede más, necesita descansar. y le brindo esa oportunidad. Apagó las luces y sonrío. Todos los recuerdos malos de mi vida, todos los ratos que pensé que no era dueño de mi vida se esfumaron con el ultimo suspiro. Pude no tener la infancia que yo quisé, la juventud que deseé ni siquiera la carrera laboral tal y como yo la ansiaba, pero por una vez en toda mi vida, pude elegir como seria mi final y eso señores, reemplaza a todo lo malo que me haya ocurrido. Mi ansiada voluntad, aunque efímera, se manifestó al fin, dejando en mi semblante una sonrisa que no se borraría, que se mantendría activa despues de la vida y hasta lo que venga despues.

1 comentario:

  1. Mira...no se pousa, se me han saltado las lagrimas, evidentemente se ke esto ha salido de tu mente y espero ke no vaya con ninguna segunda intencion porke yo me entero ke a ti te pasa algo y yo me voy detras contigo.
    Lagrimas de emocion porke se ke alguien me tiene en mente y aunke haya sido por Londres te acuerdas de mi.
    Debo decir ke me he sentido muy identificado con el principio del texto. Es ahora cuando, despues de leer esto, entiendo ke ya no necesito agradar ya caer bien a nadie si te tengo a ti entre una de las mejores personas en mi vida y uno de mis mejores amigos. A ti y a mi nos espera un futuro muy grande dentro de dos años pousin.
    Tenias razon, me iba a encantar y de echo...me ha encantado
    Un besazo de alguien ke te kiere y te lleva todos los dias en esa caja fuerte ke nadie abre :)

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