sábado, 28 de abril de 2012

Puntos de vista...

Ahí estaba yo, sentado frente a una persona que jamás volvería a llamar amor o nene. El mundo se detuvo un instante, sentía como mil ojos me miraban desde las sombras, nadie parecía querer perderse la dramática escena. Él se encontraba cabizbajo, como dolorido, pero todo era teatro, estaba deseando liberarse, pero nunca es plato de buen gusto romperle el corazón a una persona, siempre preferimos que nos lo rompan... pero hay momentos que no sabes donde está el término agradable, esa línea que quizás no exista jamás cuando se quiere con tanta fuerza. Me das tus argumentos, no puedo combatirlos, ¿para qué? ¿para quedarme con algo de dignidad? No me importa conservarla, te has llevado cosas más importantes esta noche. Pero no creas que no se por donde vas, no quiero ver como haces el papel de chico arrepentido que me suelta la típica frase de Podemos ser amigos. No es más que un simple protocolo, para que la culpa no recaiga toda sobre ti. ¿Acaso no entiendes que cuando algo empieza desde el amor no queda nada que recoger después del final?  Nunca fuimos amigos, y ojalá lo hubiéramos sido, porque tendría algo a lo que aferrarme ahora que no te voy a ver cada mañana cuando me despierte y cada noche cuando cierre los ojos. ¿a quién preparo yo el café para desayunar? ¿con quién me enfado por no recoger la mesa pero que luego se me pasa cuando me abraza? Son demasiadas costumbres a las que tengo que hacerme a la idea de que no volverán a estar que me abrumo, y creo que esa es la razón por la que lloro... 
Siempre creí en ti, en que serías la persona más maravillosa del mundo y que harías que mi vida tuviese un objetivo, un encauzamiento, pero me equivoqué, es verdad lo que dicen que hasta que no llega el final, nunca conoces a nadie de verdad.

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